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Juntas de propietarios: Claves para la mejor convivencia entre vecinos

Junta de propietarios

La mayoría de españoles reside en inmuebles en los que convive con vecinos y se reúnen en comunidades de vecinos (o comunidad de propietarios). Urbanizaciones, bloques… Lo habitual es compartir instalaciones o espacios además de servicios. Si bien es cierto que la unión hace la fuerza, también hay que saber convivir tomando decisiones que impliquen el beneficio colectivo y que asegure la buena relación con el resto de vecinos.

Y esa parte, encontrar puntos de acuerdo mutuo y ceder en algunas decisiones, es más fácil de decir que cumplir. Y esos roces pueden provocar conflictos de intereses que deriven en un desgaste o malestar del resto de vecinos.

Y para poder evitar o solucionar esos conflictos existen las juntas de propietarios o también conocidas como juntas de vecinos a fin de tomar decisiones democráticamente. Cualquier asunto que pueda afectar a las zonas comunes debe ser sometido a votación y posterior aprobación del resto de vecinos. Cada vecino o propietario tiene un voto y las decisiones deben ser aprobadas por mayoría simple (51% de los vecinos).

Aunque la junta de propietarios es una herramienta para asegurar el bienestar y la mejor convivencia entre vecinos, puede dar origen a su vez a problemas o malestar.

Algunos de los conflictos más comunes que nos hemos encontrado en juntas de propietarios son:

Vecinos imprudentes
Aunque no suele haber ningún detector de ruido permanentemente en la comunidad, es de sentido común no colgar cuadros durante la madrugada. Y es que como dice el dicho, el sentido común es el menos común de los sentidos, ya que hay vecinos que no les importa ponerse a taladrar sin pensar en los demás.
Vecinos imprevisores
Las reformas del hogar es una forma común de inspirar tu inmueble, darle un estilo nuevo y también aumentar el valor de la vivienda. Es muy común reformar baños o cambiar la cocina, y es recomendable hacerlo cada cierto tiempo para evitar desgastes o problemas mayores como humedades, pero una obra suele acarrear implicaciones para el resto de vecinos. Ruido, uso de zonas comunes o polvo es prácticamente inevitable, por ello, hay que ser previsores y avisar al resto de vecinos con antelación en la junta de propietarios para avisarles de la intención, dar fechas e informar del tiempo que se prolongará, así como la repercusión que pueda tener con los demás propietarios.
Deudas y pagos pendientes
Es habitual que en las comunidades de propietarios haya algún vecino que incumpla con los pagos de las cuotas. A nadie nos gusta pagar, pero debemos cumplir con nuestras obligaciones.
Todos hemos pasado por momentos económicos mejores y peores, y en algunas ocasiones nos podemos encontrar con muchas dificultades para hacer frente a los pagos, pero otras ocasiones es el descuido u olvido el causante de esta situación. Basta con enviar un recordatorio de pago en la mayoría de casos para solucionar esta situación de forma amistosa.
Mal estado de las zonas comunes
Estamos de acuerdo en que las derramas no gustan a nadie. Pero hay veces que son inevitables. Bombillas fundidas, escaleras melladas o paredes descorchadas… A veces los problemas son más pequeños (y menos costosos) de lo que uno se imagina. Pero comentarlo en la junta de vecinos o pedir algún presupuesto orientativo no cuesta nada.
Derramas o administración deficiente
Nos hemos encontrado con muchos casos de administradores que no se encargan de revisar el seguro contratado por la comunidad, o la tarifa eléctrica… Y en consecuencia los propietarios salen perjudicados. Revisar al menos una vez al año los contratos de la comunidad, incluso con el administrador de fincas, no es muy laborioso y puede suponer un ahorro de tiempo, dinero y dolores de cabeza.

¿Y tú? ¿Has tenido también alguna experiencia con alguna junta de propietarios que nos quieras comentar?

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